| Miramos por Jaén (primera parte) |
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| Escrito por Francis Cruz | ||||||
| Viernes, 16 de Enero de 2009 12:43 | ||||||
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Cuando miramos nuestra ciudad, desde lo cotidiano, vemos que está cada vez más fragmentada en distintos campos y que no considera al ciudadano, a cada persona, como el ser integral que es, o sea, en todas sus dimensiones: social, política, religiosa, cultural, de ocio o laboral, etc., y, por lo tanto, no facilita el escenario apropiado para dar respuesta a las mismas. Estos espacios que conforman nuestras ciudades tienen unas cualidades, unas formas, unas funciones, que no surgen aleatoriamente, son el fruto de muchas fuerzas sociales, económicas, históricas, culturales, etc. La ciudad ha sido a lo largo de la Historia fiel reflejo de la concepción que del mundo y que de sus propias vidas han tenido las sociedades que las construyeron. El modelo urbano tradicional fue creado según las necesidades de la gente. En el núcleo urbano se mezclaban las distintas actividades ciudadanas, creando una armonía que satisfacía a sus habitantes. En nuestra ciudad vemos ejemplos claros de esto: centros hospitalarios, mercados, pequeño comercio, grandes superficies comerciales, estación de autobuses, bancos y cajas, sedes de distintas administraciones, centros religiosos, etc. Del modelo de ciudad difusa también podemos ver ejemplos en Jaén por el incremento de las distancias y las consecuentes infraestructuras viarias o la ubicación de equipamientos básicos en las afueras de la ciudad: grandes superficies comerciales, campus universitario, campo de fútbol, instalaciones deportivas o la futura ubicación de la ciudad sanitaria, etc. Todo esto en detrimento y abandono de la ciudad consolidada y el deterioro de los cascos históricos y la despoblación de los mismos. Actualmente se está apostando por el modelo de ciudad compacta. Se vuelven a emplazar servicios dentro del núcleo urbano, por ejemplo: la ciudad de la justicia, el teatro de usos múltiples, el albergue juvenil, la recuperación del edificio del Banco de España o de la antigua sede de Magisterio, etc. Porque se ha demostrado que este modelo es el más adecuado para dar respuesta a los desafíos ambientales y de calidad de vida de sus habitantes ya que favorece el ahorro energético, las emisiones de CO2 y evita esa dispersión social y territorial de la que hemos hablado. Desde Izquierda Unida apostamos por un modelo de urbanismo sostenible, que suponga una planificación racional de los usos del suelo, es decir, la incorporación de la variable ambiental en la planificación del territorio. Iniciar medidas de apoyo a la rehabilitación de viviendas en los cascos históricos, como alternativa a un crecimiento desmedido de las ciudades, apostando por un modelo de ciudad compacta, evitando la ocupación innecesaria de suelo. Elemento estratégico importante de la sostenibilidad local es la apuesta por el transporte público y la movilidad: potenciar el transporte público colectivo, concienciación para el uso de medios de transporte alternativos, racionalización (reducción) del uso del vehículo privado y apuesta clara por la peatonalización, sobre todo en los cascos históricos y antiguos. Para conseguir esto, consideramos necesario que los ciudadanos tomen parte del diseño de la ciudad, de la configuración de su entorno, adecuándolo a sus necesidades y planteamientos, desde una configuración participada y democrática de ciudades y municipios responsables ambientalmente.
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| Última actualización el Viernes, 16 de Enero de 2009 13:19 |

















El modelo urbano tradicional, es decir, el que considera a la ciudad como una ciudad compacta en la que se integran y entremezclan todos los servicios y funciones propias de la actividad de sus habitantes con un coste medioambiental bajo, en definitiva, una ciudad habitable, se ha abandonado a favor de una ciudad difusa. En estas últimas décadas, gracias a este último modelo, la ciudad se ha fragmentado y planificado en función de las actividades de los ciudadanos no permitiendo, incluso la interrelación directa entre éstas. Se ha dividido la ciudad obedeciendo a distintas funciones: residencial, productiva, deportiva, de ocio y cultural, de consumo…, lo que supone un mayor distanciamiento social y territorial sostenido en la generalización del coche privado y del transporte en general, con el consecuente impacto ambiental, ecológico y en la calidad de vida de los ciudadanos. 